jueves, 28 de abril de 2016

Alucinante.

¿Por qué continuas aquí? Acabo de confesar lo que hice… Deberías temerme, deberías marcharte.
El olor de la sangre aún estaba impregnado en mi. 
Mis ojos pedían a gritos ¡piedad!
Aún así mi alma añoraba justicia… Mi condena.
                                      “Por todos tus actos repulsivos y  repugnantes deberás pagar, a menos que el arrepentimiento verdadero hable en tu lugar” 

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